La propuesta parte de la idea, a menudo olvidada, de que los libros se leen. Como objeto de lectura su valor principal son los textos que contienen. Tomando esta premisa, se llegó a la conclusión de que el modo más inteligente de vender un libro de texto debería ser mostrando su contenido directamente en la cubierta. Así, se creó una “página cero, derecha” por la que empezar a leer. Esta página corresponde al principio real del libro y no se repite en la tripa.
Dado que la colección Estado y Sociedad no publica novela sino ensayo, se subrayaron algunas líneas de la página cero logrando un efecto de documento de trabajo o apunte que ayuda a diferenciar los distintos ejemplares de la colección.
La página cero incluye una foliación en la que están los elementos propios de una cubierta: el título, el nombre del autor y el número que ocupa dentro de la colección.