¿Somos tan diferentes?, ¿nos perturba la diferencia? O simplemente muy semejantes, iguales en lo fundamental.
El caos visual, provocado por la superposición de un mismo texto codificado en distintos repertorios de signos y cromatismos, nos remite aparentemente a la más absoluta disparidad y diversidad. Sin embargo, en esencia es el mismo mensaje.
Si ahondamos más allá de las apariencias y establecemos una nueva mirada más analítica, comprensiva y justa con nuestros semejantes, descubriremos las similitudes –igualdades– que tenemos depositadas en lo más recóndito de cada –¿diferente?– corazón.