Esta campaña antitaurina pretendía llamar la atención de una manera sutil.
Se quería transmitir la crueldad de las corridas de toros huyendo de imágenes agresivas, impactantes e hirientes a la sensibilidad de las personas. Así pues, se presenta una imagen publicitaria propia del sector de perfumería que, sin embargo, tiene una fuerte carga simbólica, siendo capaz de sugerir los matices deseados.
El mensaje queda resumido, de manera clara, sencilla y concisa, mediante una oración directa: “Sí a una Barcelona antitaurina, no a las corridas de toros”.