Universalidad e intemporalidad fueron las metas que se marcaron para el desarrollo del frasco y la gráfica de esta nueva fragancia de Adolfo Domínguez.
El dorado proporciona elegancia y sensación de valor, de categoría. Los motivos utilizados en la caja se repiten en el frasco a modo de relieve. Un clásico contemporáneo que juega con la coincidencia de la A en los nombres del diseñador y la fragancia.