La Sagrada Familia se distingue por ser un organismo vivo, aún en construcción. Refleja la fe de Gaudí en que, después de su muerte, otros continuarían esta labor monumental.
La grandeza de la visión de este arquitecto catalán se plasma mediante fotomontajes espectaculares. Se hace visible la vida cotidiana del templo y se expresa su poesía urbana en un “trencadisc” de imágenes que narran diferentes momentos y situaciones.